martes, 5 de enero de 2010

Requiem


Todos algunas veces hemos sentido miedo del futuro, es que su incerteza nos genera sólo una cosa segura, PÁNICO. De niño tenía miedo de morir dentro de un ascensor, siempre me imaginaba una muerte lenta dentro de un ascensor mientras el aire se agotaba y todo se ponía oscuro y yo caía al suelo cerámico y paradójicamente ascendía por los aires.

Hoy intento imaginar cómo sería mi muerte, así como una muerte heroica, llena de clichés gringos… balas interceptadas o saltos suicidas al vacío para proteger a inocentes, lo que sea con tal de que la audiencia divina en el Edén exclame un suspiro y quede sorprendida. El ejercicio de simular los efectos de la muerte es raro. Para el que muere es un poco extraño, rigor mortis si no se cree en vida después de esta, o en una buena estrategia jurídica argumentativa para quienes esperamos el juicio final. Pero a los que quedan, ¿cómo enfrentar la muerte? ¿Qué haré o diré los instantes que secundan la última palabra? Seré como en las películas y diré quizás algunas palabras poéticas ¿? Ó quizás romperé en un llanto infantil y desconsolado.

Mi abuelo y mi bisabuela hoy enfrentan ese minuto, ambos juegan los descuentos de una vida llena de interrupciones y exigen sus instantes robados por alguna casualidad cotidiana. Ambos hoy no recuerdan el valor del kilo de pan, que es una UF, que significa IVA, en qué país viven o mejor aun en qué año nacieron. Dice mi bisabuela que aun no está preparada para un viaje tan largo, y le pregunto sobre el destino, y sólo me responde que le mueva el cojín. Sé que esperaban una respuesta profética o religiosa, pero no, mi bisabuela no ha sido una fuente de información privilegiada sólo para moribundos, por el contrario nos ha bombardeado con falsas alarmas, hemos llorado dos veces por semana su muerte y preparado más de una vez una solicitud de pompa fúnebre… porque a la Elenita la despediremos con “Pompa” no una de esas que son un reventón de alegría, una más parecida a la misa del Domingo de ramos, esa que sabes que celebras la llegada de jisuscraist, pero conoces como termina la historia y domingos después estarás ahogando la culpa en chocolate barato, por la resurrección de aquel que matamos el viernes pasado y velamos un sábado.

Por otra parte, mi tata lolo vive sus últimos días en la angustia de morir. Cada respiración celular desemboca en una apoptosis, lenta y programada que se evidencia en olvidar palabras, nombres y hasta la lógica tan brillante en él cuando era un derrial-lolok! El me contaba cuando niño que si yo era inteligente debería recordar los consejos anteriores a su muerte, que suponía se iniciaría cuando algo malo le pasara. El lolo resistió caídas de alturas, fríos “infernales” y hasta la tiranía de un régimen militar… ¿qué podría matarlo? Bueno, un trabajo interno, una traición de su sistema vascular… dos infartos y una parranda de la proteína p53 lo tienen con un tumor en el cerebro que lo invita a decir “resfriado” por “refresco” o “flores” por “llaves”. Hoy llora por teléfono cuando no puede recordar quién es el que habla, o como despertó esta mañana así que mis últimas conversaciones con mi abuelo han sido del tinte que lo que me responde no tiene relación con la pregunta ni con lo que hablábamos – hoy desperté y las flores se quedaban afuera y llame a tu abuela y le conté que la tele no tenia agua y ella no me entendió porque esta grave y me conto que las llaves son flores ahora – como sea, el viejo lolo me dice chao cuando corresponde, y termina con un duro – espero llegar a febrero, dicen que es importante que muera en febrero – no podríamos pasar enero sin él, febrero tiene menos días, es más fácil de pasar, marzo ya será más complejo, pero nos conformamos con el 15!

La muerte es el único bien, junto con cagarla, que Dios nos lego, bíblicamente diría Lucho 22:45 “El Señor Dios no ha creado, con la posibilidad de ser creados, crecer, cagarla, seguir creciendo, volver a cagarla y finalmente morir… antes de volver a cagarla, no olvidéis hijos… no vinimos a vivir, sino que a prepararnos a morir” así sería la biblia si Dios me hubiese pedido asesoría, contradictoria.

Las religiones nos han incitado a vivir esta vida pensando en la otra, y nosotros copiamos todo eso a nuestra vida regular… tenemos una polola pensando en la próxima, tenemos un trabajo pensando en otro, tenemos una casa esperando otra, y así en un montón de cosas. Con dos peticiones de necropsia y con gladíolos pululando por mi vida, he decidido obedecer a un consejo sabio del lolo que comparto con ustedes que no me leen “antes de muerto, vivo… vivo amando, vivo comiendo, vivo arrepintiéndome, vivo aprendiendo, vivo desobedeciendo… vivo viviendo” un gran chato, lo extrañaremos.