martes, 5 de enero de 2010

Igby!


Jamás había trotado más de 20 kilómetros, este fin de semana largo trote 35 kilómetros diarios, resultado final… me duelen las piernas más que la chucha. Es extraño como me comporto cuando llego al final de un proceso, pienso el doble de lo que recomienda la sociedad antisuicidos estivales, habitualmente pienso mientras estoy sentado en el baño, caminando o trotando… rayitapa’lasuma me queme la calva y baje siete kilos. Tres rollos de papel higiénico (debo aclarar que no era de los suaves) retomo, tres rollos poco suaves de papel higiénico después, llegue a importantes conclusiones que comparto con ustedes mi universo de lectura N es igual a cero: Nunca anoto las ideas que se me vienen a la cabeza mientras pienso, son tan bacanas que si las escribiera terminaría en un diario; mientras más trates de salir de situaciones, más deseas quedarte en ese lugar; no soy atractivo para las mujeres ni hombres; no siempre tienes lo que quieres o necesitas, únicamente lo que te mereces piz-of-chit; si tomas una decisión y esta te salió mala se dice “tiroporlaculata”; es recomendable volver a aplicarse protector solar si tu tía Johana te pregunta “Janito, ¿Qué paso con la Rocío?”; tu tía te dirá que te quiere, pero apoya a tu ex pareja; no importa a cuantas estrellas pidas el deseo, no se cumplirá… asúmelo; lo peor de estar soltero es no querer estarlo; todas son bonitas, pero ninguna es tan bonita como … ¿?; cuando estés de vuelta en tu ciudad evita lugares donde te conozcan de a dos, te ayudara con situaciones incomodas como “y cómo está la niña” “hace tiempo no veo a su niña” o como tiro de gracia “yo creo que ustedes deberían casarse… estoy segura”… finalizo con una serie de frases que se me vienen a la cabeza.

La diferencia entre un niño y un hombre, que si eres niño y lloras lo haces porque eres un malcriado, si lo haces de grande eres un débil. Debo iniciar los procesos nuevos asumiendo mis debilidades, porque las tengo, no soy Ironman aunque me duela, y me duele, asumirlo. No soy muy capo para decir la verdad, me gusta evadirla con una verdad a medias, que no es una media mentira, si no que es una mentira al cien por cien. Me duele asumir cuando las cago, porque no estoy muy acostumbrado a fracasar, no me gusta fallar, pero siempre fracaso. Me cuesta desligarme de los aromas y esas cosas románticas porque prefiero vivir siempre con la esperanza del júbilo eterno de la reconciliación que con el amargo sabor de la certera muerte de las cosas que amo. Jamás se cuanto amo las cosas sino hasta que necesito confesarlo pero ya está muy lejos de mi para aclararlo. Me cuesta no llamarla en las noches, por eso he llamado a amigos, ex amigos, conocidos, no tan conocidos, el juego de la biroka, mucha tele late y cuanta cosa donde te escuchen y te suban el ánimo. Tengo muchas debilidades, cosas que si se unen a las amenazas del medio pueden hundirme, pero tengo cosas que no son tan malas. Un sentido del humor agudo y muy útil en situaciones de dolor, cabeza para recordar cosas inútiles pero si sumamos son importantes porque hacen el escenario de momentos bacanes, me gusta estar enamorado y creo que ya estoy grande como para estar cometiendo por vigésima octava vez los mismos errores, buenos genes, doy buenos besos (no intente comprobar eso, estoy en veda) me gusta la música, aprendo si se me da tiempo, soy paciente.
De niño acostumbraba a desarmar mis juguetes electrónicos, no hubo motor que se escapara de ser convertido a hélice de helicóptero de palos de helado, jamás volvía a armarlos, pero nunca perdía una pieza de esos, las escondía para volver a construirlo… creo que tengo una sola gran obra que reconstruir, y aun no pienso rendirme.